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Mil años atrás, el ángel Raziel mezcló su sangre con la sangre de los hombres y creó la raza de los nefilim. Mitad ángeles, mitad humanos, caminan entre nosotros, invisibles pero omnipresentes. Se llaman a sí mismo cazadores de sombras. Los cazadores de sombras obedecen las leyes escritas en le Libro Gris que les dio el Ángel: su misión es proteger nuestro mundo de los parásitos interdimensionales a los que llaman demonios, quienes viajan de mundo a mundo destruyendo todo lo que encuentran a su paso. Además, suya es la tarea de mantener la paz entre los conflictivos subterráneos: mitad demonios, mitad humanos, conocidos comúnmente como brujos, vampiros, hombres lobo y hadas.
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Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

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Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Jace H. Lightwood el Mar Oct 11, 2011 10:38 pm

La manzana que horas antes había sido digerida como parte de una pequeña cena, ahora se veía mezclada con el agua del inodoro, en donde recargaba mi hombre y en el mi cabeza, la cual aún continuaba dando vueltas, provocando que las náuseas volvieran, esta vez más débiles pero náuseas eran náuseas. Podía sentir mi cuerpo completo empapado en sudor frío a pesar de que la ventana estaba abierta y por ésta entraba el fresco aire neoyorquino. Sentía que en cualquier momento mi cuerpo se desarmaría, pues sentía que los brazos y piernas irían a fallarme si en ese momento intentaba moverme. Mi cabello, el cual había crecido unos cuantos centímetros, se encontraba pegado a mi frente y torpemente trataba de alejarlo de mis ojos.

Aquella noche sí que había vomitado el poco alimento que había formado parte de mi pobre cena, que había consistido realmente en una simple manzana verde y que nadie extrañaría de la alacena. Sin duda alguna empezaba a considerar no empezar a cenar si constantemente iba a tener aquellas horribles pesadillas, lo que parecía lo más probable ya que las noches anteriores había despertado de la misma forma. Sin embargo estaba más que seguro que Alec e Isabelle iban a notar mi cambio y empezarían a preguntar el por qué, algo que yo simplemente no les contestaría, al menos con la verdad. Siempre podía poner de pretexto que alguna enfermedad mundana me había atacado o que había comido algo en mal estado pero para ser sinceros jamás me creerían.

Pasé mi lengua por los labios olvidando que éstos aún tenían aquel sabor indeseable y nada agradable. Como pude me levanté, recargándome en el lavamanos, tiré de la cadena del inodoro y me giré al espejo. A pesar de cómo me sentía fue inevitable no extender una sonrisa irónica ante la imagen que se me presentaba: unas sombras se dibujaban bajo mis ojos, mi cabello estaba alborotado y tenía cara de pocos amigos. Lo mal que me la estaba pasando por las noches estaba empezando a notarse en mi apariencia, algo que no era muy agradable. Ya con un poco más de energías, tomé el cepillo de dientes, le puse pasta y me lavé los dientes para quitar el olor y sabor de la cena que había sido “devuelta”. Una vez que terminé, me quité la ropa y abrí la llave de la regadera, metiéndome casi al instante y relajándome al sentir las frías gotas del agua sobre mi cuerpo, tratando de concentrarme en como cada músculo dejaba de estar tenso y de no pensar en el sueño que había tenido.

Después de un rato, alrededor de cuarenta minutos, salí de la ducha, tapándome con una toalla y saliendo del baño. Mi habitación seguía como la había dejado, sábanas en el suelo, ventana abierta y por último un destello sobre la mesa cercana a mi cama: la caja que había pertenecido a Michael, mi padre; en la cual debía descansar, en su interior, aquella daga. Desvié mi vista, dirigiéndome al closet y sacando unos jeans, una camisa y una chamarra. Solo bastaron segundos para estar vestido nuevamente, con la capucha de la chamarra sobre mi cabeza, un cuchillo serafín en el bolsillo y con la mano en la perilla de la puerta, abriéndola y saliendo de la habitación, no sin antes haber volteado al reloj digital que descansaba en una mesa, el cual marcaba las 12:30 de la noche.

Cerré la puerta tras de mí y caminé hacia el elevador del instituto, presionando los botones, introduciéndome en el y terminando en la planta baja, donde encontré a Iglesia, quien me ronroneo y al cual acaricié suavemente. Seguí caminando y abrí las puertas principales, listo para introducirme en la oscuridad de la noche y teniendo en mente un solo lugar a donde dirigirme: el puente de Brooklyn. Al cual iría caminando pues no tenía nada más que hacer, quería despejar mi mente y sobre todo olvidar, lo que como otras noches, había venido soñando.


Última edición por Jace H. Lightwood el Miér Oct 12, 2011 8:53 pm, editado 1 vez
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Clarissa I. Fray el Mar Oct 11, 2011 11:04 pm

El viento chocaba contra la cara de Clary, haciendo que la piel del rostro de le congelara. Aunque iba bien abrigada con una chamarra, la cual le quedaba grande, el frío se las apañaba para hacerla sentir frío.
No tenía sueño, lo último que quería hacer era dormir prefería bagar por las calles de Brooklyn tomándose un buen momento para ella y sus pensamientos, lejos de tantos problemas. «"¿Será, lo mejor, pensar?"» se preguntó a si misma mientras caminaba por el puente.
Ahora ella era una cazadora de sombras, alguien fuerte e independiente con una vida dedicada a la masacre de esas criaturas asquerosas que eran los demonios, ella no podía darse el privilegio de afligirse por situaciones tan mundanas como eran los sentimientos «"¿A quién demonios engaño haciéndome la fuerte?"» se río se si misma. Con el móvil en la mano marcó el número de Simon.

— Hola... —
— Clary, lo siento mucho pero ahora no puedo Isabelle me está obligando a probarme unos pantalones de cuero y sinceramente no sabes lo difícil que es desplazarlos por mi piel —
— Jaja, no te preocupes. ¿Pantalones de cuero? ¿Enserio? Esta vez sí que te atacó el amor... Como sea, adios —

A punto estaba de colgar cuando sus ojos vislumbraron una mata de cabello dorado. Tragó saliva al creer que era un mal juego de su mente y olió a concentrar sus ojos en el agua que pasaba por debajo del puente observando como las estrellas y la luna se reflejaban en el agua.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Jace H. Lightwood el Miér Oct 12, 2011 8:19 pm

Lo primero que había sentido al abrir las puertas había sido el aire fresco, pegándome en la cara y en el pecho, en el cual aún sentía una ligera presión por la pesadilla, aquella que al parecer estaba empeñada en hacerme compañía por quien sabe cuántas noches. Obviamente su presencia no era ni había sido la mejor compañía que hubiera tenido a lo largo de mi vida y mucho menos la que deseaba tener en aquellos días. Inconscientemente mordí mi labio interior mientras cerraba, tras de mí, las puertas del instituto, pues esperaba no haber despertado a alguno de mis hermanos y que por lo tanto fueran tras de mí para ver cuál era la razón por la que estaba saliendo a media noche y sin compañía alguna.

Tan pronto como bajé últimos pasillos del Instituto y mis pies pisaban pavimento mundano empecé a caminar rápidamente, queriéndome alejar de aquel edificio lo más rápido posible, pues por alguna razón me hacía recordar a Clary y por lo tanto la horrible pesadilla. Incluso aún podía ver en mi mente su cuerpo debajo del mío, ensangrentado, con los ojos y boca abierta por la sorpresa, ésta última queriendo dejar salir los gritos de dolor, pero sin éxito alguno. Había sido inevitable no revisarme las manos varias veces para estar cien por ciento seguro que en ellas no había quedado ningún rastro de sangre, dando como evidencia que no era más que una pesadilla, aunque… ¿Qué podía hacer cuándo el sueño era tan real?

Terminé llegando al puente en menos de cuarenta minutos, pues no estaba demasiado lejos y aparte había caminado bastante rápido, sin llegar a correr. Por lo que quizá el único indicio sobre mi larga y rápida caminata eran mis mejillas, las cuales las sentía un poco calientes y podía imaginar que estaban algo rojizas. Por supuesto el puente ya estaba iluminado y no me sorprendió para nada ver como los autos y las personas seguían pasando por el a pesar de la hora. Ciertamente las luces de éste, las estrellas y la luna le daban un toque mágico al agua, que en aquel momento tenían un color, pues todo se reflejaba como en un gran espejo… Idris, pensé instantáneamente, relacionando mi pensamiento con las memorias, con el tercer instrumento mortal que había resultado ser el gran lago que se encontraba en el hogar de todo cazador de sombras, el día de la gran batalla en la que había muerto y… en la que Clary me había devuelto la vida con un simple deseo, que fácilmente hubiera podido utilizar para otra cosa.

Retiré la capucha de mi cabeza, sintiendo como mi cabello se revolvía suavemente al toque de la brisa. Complacido por sentir el frío en mis mejillas me recargué en el barandal, imaginándome una caída a tal altura. Pero algo más llamo mi atención, un cabello de color rojo que se ondulaba a unos cuantos metros de mí y que podía ver por mi vista periférica, no era muy difícil verlo… simplemente relucía. ¿Podía ser ella? ¿Podía la vida ser tan sádica o compasiva para ponérmela en el momento más o menos indicado? Sin pensarlo dos veces me giré para ver si era ella, pues no me iba a quedar con la duda y la sorpresa no fue demasiado grande. Ella se encontraba ahí, haciendo lo mismo que yo había estado haciendo hacía solo unos segundos: observando el agua. Su cara parecía serena, su perfil era perfecto y un impulso recorrió mi cuerpo, el de ir hacia ella, tomarla en brazos y besarla sin explicación alguna. Claro, la idea se esfumó como el humo, pues la sola idea era peligrosa y estúpida, tomando en cuenta que en los últimos días las cosas no habían estado yendo muy bien y para ser exactos yo la había estado evitando por las mismas razones.

- Clary… - susurré sin poder evitarlo, lo que me trajo una sensación de alivio y de satisfacción pues habían pasado varios días sin que ni su nombre había mencionado. Instantáneamente retrocedí, listo para ponerme la capucha de nuevo y andar de vuelta al Instituto.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Clarissa I. Fray el Jue Oct 13, 2011 6:39 pm

El susurro de su voz perforó tan dentro de mí que mi piel se puso de gallina y mi estómago dio una voltereta de 180 grados. Desesperada, como si se tratara de algún espejismo que pronto podría desaparecer, alcé la mirada para encontrarme con sus tristes y vacíos ojos.
Nadie conocía a Jace mejor que yo, la mayoría de las personajes le conocían como el chico a que nada le importaba... Tal vez las otras personas tenían razón, y yo era la tontuela que cayó en su trampa. Sentí las lágrimas quemando en mis ojos cuando vi su decisión de ir a lado contrario del mío. Mis manos se aferraron a los barrotes del puente, y mis dientes mordían mi labio inferior de manera salvaje.

Jace puso sus manos en su capucha listo para escapar de mí, para huir y no atreverse a decirme lo que le había pasado las razones por las cuales me había dejado sola cuando más le necesitaba, el dijo que jamás se iría ¿Y ahora? Me encontraba como una niñata sentada en el puente con ideas locas en la cabeza. Era hora de darle vuelta a la página pero por alguna estúpida razón yo me encontraba corriendo tras él, pero que estúpida era yo.

«"Tú y yo tendremos una platica muy seria, patética Clarissa"» me dije a mi misma.

Mis pies se pararon cuando estuve frente a él. No dije nada, simplemente le miré a los ojos aparentando serenidad. Y es que yo no lo entendía, un día estábamos bien y a la siguiente, a pocas ganas nos dirigíamos la palabra.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Jace H. Lightwood el Jue Oct 13, 2011 10:12 pm

Mi vista seguía fija en ella, en la silueta de su figura, en su fino perfil, en su cabello rojo que estaba siendo revuelto por el frío aire y por supuesto en sus verdes ojos, deseando, por dentro de se girara y me viese solo para saber que se encontraba bien. ¿Pero no era suficiente verla ahí, con vida, salud y sobre todo sana y salva? Mi parte sensata me dijo que me apurara en darle la espalda y que volviera al Instituto antes de que ella lograra verme pero la parte sentimentalista se interponía, obligándome a quedarme unos minutos más a observarla. En el último segundo me decidí por lo mejor para ella: la parte sensata. Así que tomé los extremos de mi capucha mientras daba media vuelta, pero al parecer ella había sido más rápida, algo había llamado su atención hacia donde yo me encontraba. ¿Podía haber sido que había mencionado su nombre? Pero lo había hecho en un susurro ¿o no? A veces ni yo mismo me daba cuenta de lo que hacía. Y por un instante sus ojos se toparon con los míos, mandando unos choques eléctricos a las yemas de mis dedos, ahora debía hacer como si nada hubiera pasado.

Pero tenía que admitir que últimamente estaba mejorando en sus movimientos, pues rápidamente se interpuso en mi camino, sin duda le estaban enseñando bien. Sus ojos de nuevo me miraban, haciendo un contacto directo e hiriente, tenían un ligero brillo y aparentaban serenidad, pero eso hacían, aparentar al igual que yo había aparentado no verla. Sin sentido alguno terminé de subir la capucha, dejando que ésta aplastara mi cabello y que, de alguna forma, ocultara el cansancio que seguramente era bastante notable. Perfecto, pensé con sarcasmo, ¿qué haría ahora? Esquivarla no era una opción. Pasé mi lengua por el labio superior mientras metía mis manos a los bolsillos del pantalón y me encogía de hombros.

- Veo que el entrenamiento va muy bien – le dije mientras desviaba la mirada al agua, dándole la mejilla. Pero sin poder evitarlo una sonrisa se deslizo por mis labios, haciendo sonar aquel comentario nada serio. – Será mejor que me vaya y para eso necesito seguir mi camino, Clarissa – dije, atreviéndome a llamarla por su nombre completo y negando con la cabeza más para mí mismo, pues sabía que empezando de aquella forma solo lograría empezar una forzada conversación y eso con mucha suerte, cuando lo que quería era lo contrario.

Seguí ahí, mirando hacia el reflejo que formaban las estrellas y la luna, esperando que de una vez por todas se moviera para que me dejara pasar y sobre todo deseando que dejara las cosas como estaban. No quería hacerle daño, de verdad que no quería y para eso tenía que alejarme de ella, a pesar de que era lo menos que en verdad deseaba y que por dentro me sentía como un cobarde por no enfrentar las cosas como eran.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Clarissa I. Fray el Vie Oct 14, 2011 10:32 pm

Había algo que yo tenía, lo único en lo que me podría parecer a Valentine... Tenía orgullo, un asqueroso y poderoso orgullo.
Por un momento sentí que se me caía el mundo encima, no había enfrentado a Jace desde aquel día en el que me había dejado sola en aquel callejón sin darme una explicación de su actitud.
La chamarra, que me quedaba gigante, se me corrió por los hombros, la levanté con delicadeza y sonreí.


Pareces muertodije con voz parcial mientras pasaba una mano por mis cabellos.
El entrenamiento va bien. En las caídas ya no grito como si me fueran a matar... Ahora es más como una doña que acaba de ver un ratón tomé las mangas de mi chamarra y suspiré.

Gracias por llamarme obesacon mi dedo señalé el camino que estaba a sus espaldas por el que había llegado hasta aquí —. Adios... Jace me dí la media vuelta y caminé hasta el lugar donde me había encontrado hacía unos minutos.
«"Estúpida"» me dije miles de veces, pero yo ya no quería pensar.
Con pereza me senté en el puente, con los pies al aire, sintiendo el frío en mi piel sin importarme que el cabello me molestara la vista.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Jace H. Lightwood el Vie Nov 04, 2011 8:50 pm

Sin duda alguna la había necesitado las semanas anteriores, por más que me negara a aceptarlo y por más que no quisiera, aquella era la verdad. Había extrañado su compañía, la forma en que mis manos parecían encajar perfectamente en su cintura, la calidez de sus dedos, su aroma y en fin… todo de ella. La había necesitado más que a nada y a nadie y por supuesto en ese momento lo seguía haciendo. ¿Desde cuándo no la había visto? O mejor dicho ¿Desde hacía cuanto tiempo que la había estado evitando? Aquella era la pregunta acertada y tenía respuesta. Desde hacía semanas o casi un mes, desde que la había dejado en el callejón sin siquiera darle una explicación o una pista de lo que me estaba pasando. ¿Pero cómo podía explicarle? De por sí era demasiado difícil, pensar en decírselo solo me hacía sentir enfermo.

Ahora la tenía ahí, justo enfrente, con la oportunidad de decirle lo que estaba pasando, de decirle que a pesar de lo que nos estaba separando no la había dejado de amar ni un solo momento y que me perdonara pero que no podía estar con ella sabiendo que la podía herir. Sin embargo no estaba haciendo nada para que las palabras salieran de mi boca, simplemente me limitaba a mirar el agua como si fuera lo más importante del mundo y como si me importara más que la persona que tenía al frente. Mis impulsos querían que viera a Clary directo a los ojos, que me deleitara una vez más con su belleza natural, con aquellos ojos verdes en los que fácilmente me perdía sin sentido alguno. Por otra parte, el sentido me decía que la evitara a toda costa tal como lo había estado desde hacía tiempo, de lo contrario todo mi esfuerzo se iría directo al caño.

Observé de reojo como la chamarra que portaba era demasiado grande para ella, la cual se le corrió por los hombros y ella la volvía a poner en su lugar con cierta delicadeza. Pero sin duda lo que más me sorprendió fue su siguiente comentario pues yo mismo sabía que no me encontraba en las mejores condiciones pero jamás había pensado que lo proyectara a los demás. Mis músculos se tensaron al instante aunque con lo que dijo después, lograron relajarse un poco, pues su comentario me había hecho esbozar una sonrisa burlona, por más mínima que hubiera sido. Podía imaginármela completamente, en el cuarto de entrenamiento y gritando a la primera caída. Después solo la observé retirarse mientras me decía un simple “Adiós, Jace” y sin poder evitarlo me giré para ver cómo iba a sentarse en el puente, con los pies al aire y el pelirrojo cabello pegándole en la cara. ¿Qué debía hacer? ¿Seguir mi camino e ignorar lo sucedido? ¿Caminar hasta ella y explicarle todo?

Los impulsos habían ganado y sin saber cómo me encontré caminando hacia donde ella se había sentado, haciendo lo mismo solo que con varios centímetros alejados de ella. Sin pensarlo dos veces tomé los mechones que se le escapaban y los posicione detrás de su oreja, sin decir nada y retirando la mano casi enseguida. El silencio reinó por unos minutos, pues por mi parte estaba pensando en qué decir aunque ella parecía no querer hablar.

- Sabes que nunca te diría obesa, Clarissa – dije en un susurro, sin mirarla aún – ¿Sabes? Aunque parezca muerto, me gusta saber que te va bien en el entrenamiento y sobre todo que… estás bien – continué con dificultad, pues el solo decirlo traía a mí las pesadillas – Y quizá al final del día no sea un muerto ya que estos no sienten– dije con algo de ironía, encogiéndome de hombros.

Para ser sinceros me sentía un estúpido ahí, echando a perder todo mi esfuerzo por alejarme de ella y por no saber de qué hablarme pero sin duda y de alguna forma extraña, me gustaba volver a tenerla aunque fuera por unos minutos.
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Re: Paseo Nocturno (Clary I. Fray)

Mensaje por Clarissa I. Fray el Dom Nov 06, 2011 8:09 pm

Sentí como él se sentaba a a mi lado, mordí mi labio pero no me digné a mirarlo, sabía lo que sucedería ese maldito don que tenía él de hacerme desear sus brazos, de tocar su piel. Extrañaba ese aroma a sol, tan suyo tan único. Sentí un suspiro atorado en mi garganta pidiendo salir a gritos. Lo retuve, sentí mis ojos arder y mis dedos comenzaron a jugar con la costura de mi chaqueta.

El silencio ahora era un sonido, para mí. Abrí mi boca para decir algo, pero él me ganó; no pude evitar sonreír ante lo que había dicho — Pues que te puedo decir además de que soy una incompetente para hacer ciertas piruetas — peiné mi cabello hacía atrás aprovechando ese pequeño segundo y ver su rostro. Estaba más delgado de lo común, ojeras adornaban sus ojos color miel y su piel era pálida, al parecer no sólo yo la pasaba mal... Lo que más me dolía era ¿Porqué la teníamos que pasar mal?
Volví mi mirada al frente, pues era bastante peligroso encontrarme con sus ojos.

Sus últimas palabras hicieron que algo extraño pasara en mi estómago, como un frío que recorriera mi cuerpo entero. — No estás muerto... — susurré, deseaba decirle que no estaba muerto para mí, que aunque pareciera dura ante la idea de tenerlo yo aún pensaba en él — Te he extrañado — dije a regañadientes — Jace, no tiene por que ser así, prefiero ser tu amiga a la ex-novia que evitas — las palabras salían como susurros de mi boca, pues me sentía extrañamente rara. No era muy buena expresando mi derrota.
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